Vivir en Gonzalo, respirar cultura

Vivir en Gonzalo, respirar cultura
Dentro de un mes, los realizadores Luis García Gil y Pepe Freire estrenan en la 45 Muestra Cinematográfica del Atlántico Alcances, en Cádiz, su segunda obra documental. Vivir en Gonzalo es un tributo a la figura de Gonzalo García-Pelayo, olvidado realizador y emblemático productor que marcó una época de nuestra historia musical, del cual se programará también una mesa redonda en el certamen. ElClubExpress conversa con ambos cineastas, que nos hablan a fondo de ese tiempo dorado, de su rodaje y las mil caras del personaje.
Texto: Mané Sánchez

 

“Yo soy de muchas cosas”. Con estas palabras comienza este apasionante documental sobre la vida del director de cine Gonzalo García-Pelayo. Son palabras del propio protagonista, que se autodefine con esa frase y que coincide plenamente con lo que ha sido su vida. Después de 35 años sin hacer cine, se ha vuelto a poner detrás de la cámara y podemos sentirnos orgullosos de que haya elegido nuestra ciudad para rodar su última película, Las alegrías de Cádiz. Una obra ambientada en el Carnaval, que pronto podrá verse en las salas de cine.

Según sus realizadores, “somos afortunados porque Gonzalo García-Pelayo, que es una figura importantísima de la historia musical y del cine de nuestro país, lleva a Cádiz por bandera y la defiende allá por donde va como referente cultural a nivel mundial”. Es más, de nuestra fiesta (el Carnaval) ha dicho que se trata de la manifestación de cultura popular más importante que existe. Lo dice alguien que ha viajado por todo el mundo y se ha codeado con artistas y gente de muchos lugares y todos los niveles. García-Pelayo es un personaje camaleónico que va despertando un interés adictivo a medida que te adentras en sus apasionantes “vidas”, porque este hombre ha vivido tantas vidas diferentes entre sí que resulta prácticamente imposible seguirlo y relacionarlo en las mismas. Para ello, los realizadores Luis García Gil y Pepe Freire nos desgranan todo su mundo a partir de ese rodaje sobre su alucinante vida, que dentro de un mes podremos ver en el festival Alcances. Tenemos la certeza que va a dar mucho de sí, al igual que esta entrevista.

En el documental sobre García-Pelayo se aborda su faceta como productor musical, agitador cultural, y su faceta creativa como realizador de cine. La parte del juego apenas se perfila porque, aún siendo un aspecto muy creativo de su personalidad y fundamental en su biografía, no les atraía demasiado; entre otras cosas, porque ya se había escrito un libro y rodado una película muy sonada (The Pelayos) sobre el asunto. “De hecho, es poner en Google el nombre de Gonzalo García-Pelayo y todo lo que sale sobre él se refiere al juego”, comentan ambos. Les parecía un poco triste que a una persona que había sido fundamental para la historia de la música popular en este país, se le conociera por los casinos y su método, cuando no se puede entender el mundo de la música popular española sin él, ya que estuvo detrás de producciones fundamentales. No solo de rock andaluz, que es quizás lo que más se le atribuye, sino de cantautores y de gente muy importante. Tenían claro que este tema había que reivindicarlo junto con su cine, una faceta también muy interesante de su biografía pero menos reconocida desde el punto de vista de la crítica para ellos. Aunque ahora, comentan, se está dando una recuperación de su cine, que quieren aclarar -entre risas- se ha empezado a producir después de la idea suya del documental.

Cine

El realizador y productor musical Gonzalo García-Pelayo.

En este trabajo, sus creadores comparten el querer reflejar esa doble faceta de García-Pelayo, que les parece apasionante, explicar esa gran producción musical de los 70 con el cine español que se podía hacer en Andalucía en aquellos años. “Queríamos devolverle su lugar en el mundo de la música y el cine en España. Lo bonito de esto es mover voluntades para rescatar la figura del artista. (El colectivo de críticos Lumiere pone su grano de arena)”.

Gonzalo se olvida del cine, porque a él le gusta el cine pero llega un momento en que “al cine no le gusto yo”, en sus propias palabras. Decide no hacer más películas y meterse de lleno en el mundo del juego, por buscarse la vida y porque era otra de sus pasiones. Es un hombre muy inquieto, en la máxima expresión de esa palabra.

Luis García Gil y Pepe Freire nos recalcan que en su documental solo ponen de relieve 14 años de su vida. En esos años hay 130 discos en los que él está detrás, álbumes todos rompedores de música que no se había escuchado nunca, de artistas que estaban emergiendo y nadie conocía. Para más inri, esta etapa musical se comprime en el tardofranquismo, en solo 5 años, del 75 al 80. Ahí se concentra prácticamente toda la música popular que se estaba haciendo en ese momento, que eran discos del sello Gong, un sello independiente que él creó proveniente de la discográfica Movieplay. “En ese momento, los 2 grandes sellos discográficos de música independiente en España eran el sello Pauta que llevaba Caballero Bonald y el sello Gong, de Gonzalo García-Pelayo”. “A Gonzalo, el director de Movieplay le dio carta blanca para que eligiera a los artistas y grabara y produjera la música que le apeteciera, sin imperativos comerciales de ningún tipo; “es el sueño de cualquiera que se dedique a esto y algo que hoy en día es impensable”. Aunque no todos los discos eran un éxito, como en el caso de Triana, que pasó un año sin vender, Gonzalo García-Pelayo se basaba en el concepto de la cantidad y variedad: flamenco, canción de autor española, música popular sudamericana, rock progresivo… Todo esto estaba dentro de Gong. Sumando estos 2 ingredientes, él pensaba que la calidad ya vendría sola. “Él decía: deme 10 películas, que le aseguro 6 fracasos, y el resto pueden ser éxitos”, comenta Pepe Freire entre risas. He ahí su concepto basado en la cantidad-calidad. Tanto Gonzalo García-Pelayo como su hermano Javier eran partidarios de hacer las cosas y conseguir llevar a cabo los proyectos, arriesgándose a que no gustaran.

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“Todo cabe en García-Pelayo”

ElClubExpress: ¿Cómo surge este proyecto y por qué ese título?
Luis García Gil (LGG)
: Este documental nos motivaba un montón, ya que Gonzalo es para nosotros no solo un personaje admirable, sino también un amigo cercano a los 2, por lo que hemos podido retratar en la intimidad, eso es muy importante. El proyecto surge entre ambos, pero a Pepe se le ocurre el título Vivir en Gonzalo, que fue un hallazgo. De hecho, a Gonzalo le encantó ya que su obra emblemática es Vivir en Sevilla, es la que tuvo mayor repercusión. Se hizo una exposición sobre el underground y esta película articuló toda esa muestra. Alguien la definió en una ocasión como un ‘vagabundeo’ por Sevilla, y este documental pretende ser también un vagabundeo o un paseo despreocupado por la vida de Gonzalo García-Pelayo, sin grandes tesis, con toda la carga de simbología que eso conlleva.
Pepe Freire (PF):
El verano pasado, antes del homenaje que le hicieron en Sevilla a nuestro protagonista, este nos comentaba que estaba barajando hacer algo como Vivir en Sevilla en Cádiz, pero que tras ‘pelearse’ con varios productores había desechado la idea. Recuerdo que a los 4 meses nos llama y nos dice que ha conseguido dinero y la va a hacer -risas-. Eso define mucho su personalidad, es una caja de sorpresas.

Nos adentramos en el rodaje de Vivir en Gonzalo y os preguntamos ¿qué tal la experiencia?
LGG:  Hemos ido contactando con la gente y cuando se empieza un proyecto siempre se produce una sinergia que te facilita mucho las cosas. A Amancio Prada, por ejemplo, para nosotros era muy bonito tenerlo en el documental. Aprovechando que tocó en Chiclana, lo tuvimos a mano para hablar con él. Nosotros no disponemos de medios para ir a Madrid a grabar, entonces teníamos que ver la forma de que los artistas y la gente que nos interesaba pudieran venir por aquí, y se han producido esa serie de coincidencias hasta tal punto que con María Jiménez yo creo que hemos redondeado las pretensiones que teníamos de gente que iba a entrar. En general, hemos conseguido reunir a las personalidades que queríamos para rematar el documental, los que dan la visión más analítica del personaje como director de cine y productor musical, y los artistas que han participado en esas producciones de Gonzalo. Los que no han podido estar ha sido por circunstancias personales o profesionales que se lo han impedido o porque, lamentablemente, han fallecido.

Hombre, nos hubiese gustado que estuviese gente como Pablo Guerrero, Aute, Sabina o Máximo Moreno, pero no ha podido ser. Pero tenemos a Manuel Molina (de Lole y Manuel) que es fundamental, a José Manuel Soto y a María Jiménez, de la cual queremos recalcar que es una artista descubierta por García-Pelayo y que la verdadera fuerza que tiene como tal se la da él.

Queremos destacar también las colaboraciones musicales de Fernando Lobo, Ana Salazar y Guillermo McGill, reputado baterista de jazz que también se ha unido al proyecto gentilmente. Fernando Lobo versiona a Hilario Camacho y Ana Salazar a Lole y Manuel.

Que si no me equivoco Luis, Fernando Lobo participó también en el documental homenaje a tu padre -el poeta José Manuel García Gómez- titulado En medio de las olas.
LGG: Efectivamente, Fernando ya estuvo en En medio de las olas y hacemos un poco el enlace ahí con ese documental. Ana Salazar, por su parte, estuvo cantando en la presentación de mi libro sobre Truffaut, donde también estuvo Gonzalo. Con esto también queremos que la gente amiga y cercana contribuya un poco al documental.
PF:
Las interpretaciones musicales de Fernando Lobo y Ana Salazar también sirven un poco de reivindicación a la música de Gonzalo García-Pelayo, que esta pervive y la gente joven la sigue escuchando.

¿Dónde se ha rodado?
LGG:
Se ha rodado en Cádiz y alguna parte también en Sevilla. Gonzalo García-Pelayo nació en Madrid por accidente, pero él antes que nada es sevillano, y después gaditano ya que, tras rodar esta película, se siente también muy de Cádiz. Aunque realmente su vinculación con Cádiz ha sido de siempre a través del Carnaval, que es lo que le hace venir todos los años y a partir de ahí surge su amor por la ciudad, por la forma de ser de la gente…

Cine

Imagen del documental 'Vivir en Gonzalo', que se proyectará en el Festival Alcances.

Porque a él siempre le ha fascinado el Carnaval de Cádiz.
PF:
Él dice que lo descubre por Carlos Cano. Precisamente desde Cuaderno de coplas, un disco que le produce donde canta las “Habaneras de Cádiz” con el coro del Quini, empieza su fascinación por el Carnaval.
LGG:
La grandeza de Gonzalo García-Pelayo es su amplitud y la variedad que tiene. Pasa de grabar un disco con Mariana Cornejo, que es el flamenco más castizo y popular, a trabajar con Amancio Prada en un álbum como el de Rosalía de Castro, que es algo más lírico y concentrado, más exquisito quizás. Todo cabe en Gonzalo García Pelayo y eso refleja plenamente su personalidad, que es lo que nosotros queremos destacar.

¿Qué enfoque le quisisteis dar al documental?
PF:
La idea principal era la siguiente: hubo una explosión cultural en los años 70 y Gonzalo estaba allí. Había más gente, efectivamente, pero él fue el gran artífice, tiró del carro para que todo eso sucediera. Él pudo haber hecho cosas más comerciales, porque había un dinero para invertirlo en producir música, pero por fortuna se decantó por lo que se decantó y revolucionó el panorama cultural de España.

“Pudo haber hecho cosas más comerciales pero revolucionó el panorama cultural español de los 70”

Y se creó el sello Gong que tomó forma con él.
PF:
Él tenía una discoteca en Sevilla que se llamaba Dom Gonzalo (Dom con m, no con n), cuyo nombre no era por él sino por un escritor medieval, creo recordar, y allí confluía toda la progresía sevillana, todo lo underground y lo que apuntaba algo en cultura fuera de los medios oficiales. Era mánager de un grupo que se llamaba Gong y cuando estos se disolvieron, sus instrumentos pasaron a Smash, un grupo ya legendario, que junto con Máquina de Cataluña eran los 2 representantes de rock alternativo de la época. Así que del grupo Gong, García-Pelayo creó el sello con este mismo nombre, fue una idea suya. Luego se rodeó de gente que sabía mucho de música, como Antonio Gómez que le abrió las puertas al mundo de los cantautores.

¿Cómo hablan de él los artistas y la gente que le ha rodeado?
PF:
Él ha estado más en la producción siempre, pero tú hablas de Gonzalo García-Pelayo y la gente está encantada de participar en el documental para reconocerle su valía dentro de cualquier campo que haya tocado. Es una persona muy familiar, pero también de amigos. Pedro G. Romero dice de él que cuida la amistad, se preocupa de cuidar a sus amigos con detalles, escuchándolos. Es una persona que escucha, que hay veces que te encuentras con gente de este nivel y es muy difícil que lo hagan. Sin embargo, él en el rodaje de su última película escuchaba al ayudante de cámara, al de producción, a todo el mundo. Se embebecía de las ideas que podían funcionar y las incorporaba sin problemas.

Hay que tener en cuenta que lo que hizo este hombre con la música en aquella época tan importante de transición fue brutal, esto es, cuando se habla de transición política hay que hablar de Suárez, de Felipe González, de Carrillo… pero cuando hablamos de la transición cultural, hay que hacerlo sin duda de Gonzalo García-Pelayo en el nivel más alto. Esto me recuerda una anécdota muy graciosa que nos cuenta el documental y es que Carmen Polo llamó a TVE para llamar la atención sobre cómo podía salir ese hombre tan despechugado en televisión y que se pusiera una corbata. Gonzalo dijo que si se tenía que tapar el pecho se ponía un jersey de cuello alto, pero no una corbata. Y así fue. Pero es curioso que la mismísima Carmen Polo interviniera para que el aspecto de García-Pelayo fuera más decente. Y es que fue rupturista en todo, y su imagen no iba a ser menos. Toda la gente de aquella época lo puede recordar con esas barbas con las que salía en Mundo Pop, típicas de los presentadores ‘progres’ de entonces. Era un personaje rompedor en todo, en las formas y en el contenido. Creó una verdadera revolución en ese momento.

“Era un personaje rompedor en todo, formas y contenido”

Hablando de anécdotas, ¿qué más curiosidades nos podéis contar de la etapa musical de Gonzalo García-Pelayo?
PF:
En el documental se cuentan algunas anécdotas. Las cuenta Javier, que era mánager de los grupos más importantes que salían del sello Gong, como Triana y Lole y Manuel. Y una muy curiosa es que convence a Canet Rock, que era un festival de rock catalán muy importante, para que canten allí Lole y Manuel, que no los conocía nadie y además hacían flamenco. Entonces los convence por la vía del hippismo, planteando que entonces el festival era muy hippie y Lole y Manuel eran los más hippies del momento (entre risas). Javier es muy convincente y acabó llevándolos. Resulta que al comienzo de la actuación, la gente empieza a abuchear y a silbar, mostrando un poco la indignación por traer una propuesta de flamenco a un festival puramente roquero. Pero Lole y Manuel empiezan a cantar sobre las flores, el amor… y consiguen captar la atención de los hippies, dando la casualidad de que mientras cantaban eso de “mi sol joven y fuerte ha vencido a la luna”, empieza a amanecer, y aquello fue una apoteosis total. Javier lo cuenta con mucho entusiasmo, porque él era el mánager y lo vivió allí, estaban pitándoles, así que imagínate.

Y de Triana, ¿me podéis contar algún capítulo interesante?
PF:
Él siempre dice que Triana venía hecho y no tuvo que intervenir prácticamente en nada. Gonzalo simplemente les facilitó los instrumentos, los estudios y una producción.
LGG:
Y a muchos artistas les pasó lo mismo, es decir, que la virtud era estar ahí en ese momento, con ese sello. Esos artistas venían ya con todo el material. Por ejemplo, Hilario Camacho, su primer disco no, pero el segundo y el tercero los graba con Gong, y es de lo mejor de su carrera, ya que en esos momentos está desplegando lo mejor de su repertorio y García-Pelayo sabe estar ahí para darle esa confianza y tranquilidad al artista, que es muy importante para el éxito. Amancio Prada también nos comentaba la importancia de su presencia y su figura para el músico, y de ese saber dejar hacer de Gonzalo.
PF:
Todo el mundo nos resaltaba el respeto que tiene Gonzalo García-Pelayo hacia al artista. Javier dice de él que no es de los que “obligan a meter una trompeta donde le parece”. Todo lo contrario, si la pieza viene bien se queda como está. Sin embargo, su influencia es tan importante que Luis Clemente, que ha estudiado mucho esta etapa, dice que de los 3 primeros discos de Triana, que son producidos por Gong, al resto, que son ya de otros productores, hay una diferencia notable en la calidad.
LGG:
La primera etapa de Triana se condensa en esos 3 primeros discos con Gong, y después de esto viene otra etapa ya, de cambio.
PF:
Luis Clemente asevera que solo hay que escuchar los discos para percibir la diferencia, hay un declive artístico muy evidente. Lo cual se demuestra que algo influiría en el tema de la producción. Por otra parte, las palabras de este hombre hay que tenerlas muy en cuenta porque ha escrito mucho sobre esta etapa del rock andaluz y concretamente escribió un libro sobre el mítico grupo.
LGG:
Precisamente este libro sale en el documental y yo lo tengo, me costó mucho encontrarlo, tras una búsqueda exhaustiva por la Red. Es complicado porque hay muy poco escrito sobre Triana, pero este libro condensa muy bien su historia. Esta edición de Luis Clemente creo que al final se autoedita y saca pocos ejemplares.

Cine

García-Pelayo, el grupo Smash y el equipo de grabación de uno de sus discos.

Incluso sobre el propio Jesús de la Rosa es curioso que haya muy poco escrito ¿no? Aparte de ser el autor y alma de Triana, revolucionó el panorama musical en España, muriendo además en trágicas circunstancias.
LGG:
Luis Clemente es de los pocos que lo ha reivindicado. Él decía que hubiera hecho falta más ‘Gonzalos García-Pelayos‘ en Andalucía, para seguir reivindicando a gente tan importante como Jesús de la Rosa. Nosotros lo compartimos y, por nuestra parte, hacemos una reivindicación de una Andalucía que está ahí y que no es la tópica folclórica. Es muy importante señalar que Gonzalo García-Pelayo, amando la tradición y el folclore de Andalucía, rompe con esa visión tópica durante un tiempo. Tiene esa capacidad para revolucionar la escena cultural andaluza sin negar las raíces, la contracultura que él representa tiene mucha significación. Gonzalo, cuando acaba esta etapa, se va a Madrid y deja a Sevilla huérfana, imponiéndose otra vez la visión de la Sevilla eterna.

Eso en parte es culpa nuestra, los andaluces no nos hemos preocupado o no hemos sabido reivindicarlo.
LGG:
Eso es algo bueno que tienen los catalanes. Yo he estudiado mucho la canción catalana y puedo asegurar que ellos reivindican mucho lo suyo, desde su música layetana a su rock progresivo.
PF:
Eso es cierto, pero también hay que mencionar que allí existe una industria que permite reivindicar esas cosas y conservarlas, y eso aquí no existe. La industria provoca que haya dinerito para hacer de todo. Aquí hay mucho talento, pero carecemos de este tejido industrial que ellos tienen y que Gonzalo en su tiempo puso en marcha. Lo hizo desde Madrid, pero contando con gente de Sevilla.
LGG:
Incluso tuvo un cierto intento de crear un cine andaluz, lo que pasa es que fracasó porque no había esa base industrial necesaria. Pero sí hubo un intento, porque su primera película, Manuela, pretendía ser un comienzo de algo, tomando un novelista de referencia como era Manuel Falcón, adaptando una novela, coger a 2 actores del star system del momento como eran Fernando Rey y Charo López, y hacer una banda sonora con temas de lo que Gonzalo García-Pelayo estaba produciendo en ese momento. Esa confluencia de la música y el cine es muy apasionante en su vida y en la pomada cultural del momento, porque cuando García-Pelayo se estrena como director es cuando el sello Gong despega.
PF:
No hay que olvidar, por tanto, esa imbricación de su música con su cine; es decir, que la banda sonora de sus películas eran las canciones que él producía. Y además hay que añadir que él estaba en los medios de comunicación y había discos que no podía firmar porque si no, no los podía poner en la emisora donde trabajaba. De esta manera, hay muchos discos que él edita, pero que no los firma, para poder luego hacer una reseña sobre ellos en Para vosotros jóvenes, en Mundo pop o en cualquiera de los programas en los que intervenía.
LGG:
Como buen ejemplo de esto tenemos la discografía de Aute. Parte importante de esta no acredita a García-Pelayo como productor, pero él está detrás de sus discos.
PF:
Luis Mendo, que tocaba con Aute en el grupo Suburbano dice claramente “Gonzalo García-Pelayo le produjo a Aute 5 o 6 discos que no están acreditados y el sexto o el séptimo se lo produje yo”, o sea que él sabe de primera mano que esos discos son producidos por García-Pelayo. Hemos manejado mucha documentación de él y hemos podido comprobar que hay numerosos álbumes donde no aparece su nombre. A lo mejor sale como director artístico o directamente no aparece.

“La confluencia de cine y música en su vida es apasionante, las bandas sonoras de sus películas eran los temas que producía e intentó crear un cine andaluz”

¿No viene nada de él en esos discos entonces?
PF
: Aparecen un técnico de sonido, unos estudios, pero de producción no viene nada.
LGG:
Y hablando de catalanes, nos olvidamos de Pau Rivas, Jaume Sisa…Lo más atrevido y rompedor de la canción catalana de la época, también está producido por Gonzalo. Se produce también un acercamiento de lo catalán a través del sello Gong. Es más, estando trabajando en la radio difundiendo la canción catalana, ha llegado a tener sus conflictos para poner a Lluís Llach, por ejemplo.
PF:
Y Lluís Llach hace una versión de Triana en el disco homenaje.
LGG:
¿Y por qué está Lluís Llach ahí? Porque sabe de la difusión que Gonzalo ha hecho de su obra fuera del circuito catalán, y está muy agradecido a esa labor. Entonces Gonzalo descuelga el teléfono y llama a Lluís para pedirle si puede unirse al disco homenaje a Triana producido por él, y aquel por supuesto acaba participando.
PF:
Con Sabina también tiene una relación de años. Siempre ha habido muy buena relación entre ellos.
LGG:
Cuando Sabina publicó uno de sus primeros discos, García-Pelayo escribió una reseña clamando cómo aquí se podía poner las nubes a Bruce Springsteen, cuando Sabina estaba haciendo en España algo de más calidad, lo cual este le agradeció muchísimo porque en aquel momento era un cantante que se estaba abriendo paso. A partir de ahí, Sabina ha seguido muy de cerca los avatares de Gonzalo, de hecho hay una parte de la canción “19 días y 500 noches” que está inspirada en Los Pelayo, y una de las últimas cosas que Gonzalo ha hecho musicalmente fue ese disco de María Jiménez cantando por Sabina.

En sus películas también se refleja mucho de su carácter, de ese genio libre y no ‘encorsetable’ en ninguna corriente, como por ejemplo en Vivir en Sevilla, que es una película que te guste más o te guste menos, tiene un toque propio.
LGG:
Vivir en Sevilla es una película que refleja una época, no hay un documento que retrate mejor lo que era Sevilla entonces. La secuencia de la Macarena ya es muy definitoria de la capacidad que tiene Gonzalo García-Pelayo en un par de segundos de crear un clima, y de mostrar hasta qué punto le debe a la nouvelle vague muchas cosas.

La etapa más reconocible de su vida, mediáticamente hablando, está ligada al juego y a ese método propio que ideó para desbancar legalmente a los casinos de todo el mundo, y de la cual se hizo una película (The Pelayos) hace no mucho. ¿Qué me podéis apuntar sobre esta faceta suya y de esta etapa que duró mucho tiempo?
LGG:
En esa película está bien reflejado lo que es la saga de Los Pelayo, como clan, que se corresponde fielmente con la realidad. A Gonzalo le gusta rodearse de su familia en todo lo que emprende y eso se percibe muy bien en la película The pelayos. En cuanto al film en sí, es como un thriller a la americana, muy entretenida, pero el que quiera bucear sobre Gonzalo García-Pelayo a través de esa película, no es muy recomendable, porque se da solo una pincelada de él y de su vida. Aunque evidentemente es algo que no se puede obviar, porque ganarle la banca a los casinos no es moco de pavo. Es un aspecto que a Scorsese le daría para hacer 7 u 8 películas.
PF:
Yo no he visto la película ni el documental que se hizo sobre esta etapa del juego. Ni siquiera he leído el libro, porque no quería filtraciones de eso. Solo quería centrarme en su etapa de creación musical y artística. De hecho en el documental se da solo una pincelada sobre el tema, a través de un invitado que comenta algo sobre el asunto, pero de una forma muy socarrona. Lo mismo que Eduard Cortés se ha fijado en el Pelayo jugador, nosotros nos hemos fijado en otro Pelayo.
LGG:
Que además es el más desconocido, y eso es lo que queríamos precisamente, reivindicar lo que la gente menos conoce.

“Nos hemos fijado en otro Pelayo, no en el del juego y los casinos sino en aquel que la gente menos conoce”

El rodaje del documental ha coincidido con la grabación de la película de Gonzalo Las alegrías de Cádiz. Supongo que esta coincidencia habrá dado para mucho. ¿Ha sido casual o estaba algo predeterminado? ¿Qué habéis sacado de esa convivencia?
PF:
El proceso del documental ha sido largo porque había que reunir a toda la gente que queríamos reunir, pero cuando empieza el rodaje de la película de Gonzalo (Las alegrías de Cádiz), nuestro documental ya está en buena parte estructurado. Aún así, ambas producciones llegan a convivir en el tiempo y se toman préstamos de una a otra, hay vasos comunicantes y conexiones, y yo soy uno de ellos, ya que he tenido la suerte de participar en la película. Además, hay otro tipo de conexiones también: dentro del documental hay una especie de corto de ficción e intervienen algunos actores, cuyo papel principal es Silvana, a la cual Gonzalo le hace una prueba y acaba participando en la película con un papel de relevancia. Esto viene porque Gonzalo cada vez que necesita algo de Cádiz llama a Luis, que es como su hombre de confianza aquí, y en este caso le pide una chica que sea de Cádiz pero que viva en Madrid, que fuera desenvuelta y tal. Así que recomendamos a Silvana, Gonzalo la llama y entra en el proyecto por la puerta grande, lo cual nos ha alegrado mucho. Por otro lado, es fascinante tener la oportunidad de estar trabajando junto a la persona a la que le estás haciendo un trabajo de investigación, estás viviendo con él cosas de primera mano.
LGG:
Otra conexión especial y muy curiosa es que Pepe ha sabido ligar el documental con Vivir en Sevilla a través de una secuencia, en la que Miguel Ángel Iglesias (actor principal en esa cinta) vuelve a estar presente a través de su hijo, que es Jeri Iglesias (actor principal en Las alegrías de Cádiz). Miguel Ángel Iglesias padre, por un lado, que además es un icono de la contracultura sevillana, ligada también a Silvio, otro actor de la película y a todo el movimiento de esa época, y Jeri Iglesias hijo, por otro, que recoge el testigo para la película Las alegrías de Cádiz. Entonces, en el documental hemos querido enlazar una secuencia de Vivir en Sevilla, pero interpretada por sus hijos. Es un pequeño homenaje que hemos querido hacerle a la película y a los actores y tiene un momento muy mágico esa secuencia en el que hablan de sus padres.
PF:
Hay varias cosas en el documental que yo creo que le van a dar un saborcillo muy diferente a lo que es un documental exclusivamente de entrevistas. Hemos querido introducir algunos elementos que nos acerquen también a Vivir en Sevilla; no tan experimentalmente, porque yo quería que el documental fuera más reivindicativo, que se comprendiera bien y fuera al gran público, pero con unas pinceladas. A mí al menos me ha divertido mucho.

Después  de 35 años sin rodar, Gonzalo García-Pelayo vuelve al cine con Las alegrías de Cádiz. Esta última obra recién acabada causa verdadera expectación para los seguidores de la figura del Gonzalo cineasta. ¿Qué lugar ocupa esto en el documental y de qué forma lo abordáis?
PF:
Va a aparecer más como una curiosidad anecdótica que otra cosa. Yo estuve en el rodaje de la película y es muy fascinante estar con él, porque va creando sobre la marcha. Es una persona que llega al set y si hay algo que pasa cerca de él y le interesa, lo incorpora inmediatamente; si hay chicas en el casting demasiado jóvenes para lo que él quiere, las incorpora en la película de otra forma porque les hace gracia por alguna cosa.
LGG
: La película se estrenará en el Festival de Cine Europeo de Sevilla, consecutivamente va Cádiz en un estreno inmediato y luego a Viena.

¿Y qué creéis que supone para su trayectoria rodar esta nueva película en Cádiz?
PF:
Personalmente para él es como si le hubiese tocado la lotería. En la entrevista que le hicisteis creo que lo dice, que lo que a él le gustaría que pusiera cuando apareciera su imagen es Gonzalo García-Pelayo, director de cine. Que antes le gustaba poner jugador profesional. Y esto nos trae al principio de nuestra entrevista con él, cuando nos decía que, con 16 años, quería ser director de cine. Imagínate lo que puede suponer para una persona de cerca de 70 años tener la oportunidad de hacer cine. Lo que él ha soñado desde siempre, lo que ha hecho durante una época de su vida donde ha fracasado. Y encima la puede hacer en Cádiz, donde tiene una vinculación emocional muy potente. Porque en su película, ya lo veréis pero lo adelantamos, que hay mucho minutaje de Carnaval de Cádiz en vivo.
LGG:
La película se ambienta en el Carnaval, que tiene una gran potencia como trasfondo de algo. Siempre se ha hablado de que en Cádiz falta una gran novela sobre la fiesta, que no la pudo hacer Fernando Quiñones que hubiese sido el más apto para escribirla. En el cine si nos fijamos, hay retazos, pero tampoco una película que sintetice un poco el Carnaval. Y Gonzalo ha sido capaz de crear un precedente, que para cuando alguien quiera hacer algo mejor en un futuro, tenga ya esa primera referencia de él. Ha creado un relato donde el Carnaval es un protagonista más. Esto ya es algo muy bonito para el Carnaval de Cádiz y muy explicativo de la relación que tiene Gonzalo con la ciudad.
PF:
El Carnaval no va a ser un decorado que está detrás de los actores como puede ser en La viudita naviera, en este caso será un elemento más dentro de la película.

Porque ¿la película va a ser ficción y documental al mismo tiempo?
PF:
Las alegrías de Cádiz no se sabe todavía lo que va a ser.

Eso es lo bueno también ¿no?
LGG:
Él la llama película documental. El espíritu de Vivir en Sevilla va a estar en el documental porque esa es un poco la idea, pero creo que lo va a hacer sin romper tantos moldes como hizo con aquella película, que chocó con la sociedad de aquel momento.

¿Qué ha aportado Gonzalo García-Pelayo al mundo del celuloide?
LGG:
Yo pienso que ha aportado mucho porque en aquel momento se necesitaba a alguien que agitara. Igual que lo hizo con la canción popular, lo hizo con el cine. Se necesitaba a alguien que agitara aquel momento del cine que venía un poco de la tercera vía y que se programaba en el cine español. Cae el dictador y en ese momento Manuela como primera película, yo creo que cualquier director de cine le gustaría empezar con una obra así.

Por otro lado, demuestra que no se somete a los dictados de la industria con su segunda película Vivir en Sevilla. Le costó caro, ya que rompe con todos los moldes del cine español en ese momento, pero hace lo que quería hacer y al final queda como un testimonio de aquella Sevilla de la transición que además yo creo que no ha habido otro.

Cine

El director durante el rodaje de 'Las alegrías de Cádiz' © Cristina Marzán.

LGG: Frente al mar, por ejemplo, es una película que incluso críticos de cine muy convencionales o de cine comercial la han reivindicado en sus libros. Hay un libro que se titula El cine español maldito en el que Gonzalo tiene una entrada y esa película es la elegida como preferida por estos críticos. Yo particularmente me quedo con Vivir en Sevilla, hay otros que prefieren Manuela, pero de lo que no cabe duda es de que aportó una visión nueva al cine de aquella época, fruto de su personalidad creativa e inquietud.

A mi también me gusta mucho su película Rocío y José, que es la que cierra un poco este ciclo. A mí no me gusta nada El Rocío, pero por eso tiene más mérito. Es su película más atípica, ya que tiene una capacidad lírica muy grande, esto unido al tratamiento que le da a la música de El Rocío, que en otro contexto a mi me chirriaría, termina atrapándote. Por otro lado, la manera de filmar muy ‘Rossellini‘ que tiene en esa película, refleja que estamos hablando de un director con una capacidad incluso de reinventarse, de hacer algo diferente.

¿Qué nos hubiera deparado si García-Pelayo hubiese seguido filmando?
LGG:
Esa es una interesante cuestión, ya que no sabemos hacia donde hubiera ido su cine si hubiese seguido. Lo mismo hubiésemos tenido cosas muy interesantes y que hoy en día estuvieran muy reconocidas. Pero decidió quedarse ahí y ahí se cerró un poco su filmografía, aunque ahora parece que va a tener cierta continuidad.

A propósito de esto, ¿seguirá rodando o van a pasar otros 35 años?
LGG:
De ninguna manera. Él tiene otros proyectos en la cabeza, depende un poco también de la acogida que tenga Las alegrías de Cádiz, pero lo que parece claro es que el cine ha vuelto a entrar en su vida.

En cuanto a los aspectos artísticos y técnicos del documental, ¿cuál es el estilo narrativo o la propuesta que nos hacéis?
PF:
He tratado de unir en el documental la faceta de productor musical y director de cine, haciendo como unidades didácticas a modo de ensalada pero sin intención de hacer un producto experimental para nosotros. La intención es un tributo a su figura donde se le reconozca su labor y todo el mundo pueda relacionar al Gonzalo jugador (que es por lo que más se le conoce) con el productor musical y director de cine. Sin caer en el piropo fácil. Y luego el documental va a tener una historia paralela de ficción de lo que no puedo contar nada pero se trata de un elemento que hemos introducido para intentar atrapar al espectador.

¿Incluís música de él, de sus producciones, en el documental?
PF:
Sí claro, pedimos los derechos oportunos porque es fundamental que el documental tenga una parte musical muy potente, para que la gente que lo vea pueda reconocerse en esas canciones y asociarlas a su figura.

Tengo entendido que es un documental low cost, elaborado con “más entusiasmo que medios”, según he leído. ¿Cuáles han sido esos medios?
LGG:
Es más bien un documental ‘No cost` (risas). Yo me encargaba de la producción, de ir llamando a la gente. Lo bueno es que para el tema de colaboraciones y entrevistas tenía ya mucho terreno ganado gracias a la realización del documental anterior. No contamos con ningún patrocinio ni subvención, pero todo eso se suple con mucho entusiasmo.
PF:
Entusiasmo y generosidad por toda la gente que ha colaborado, no solo la que sale en pantalla sino también los que están detrás.
LGG:
El técnico de sonido, los ayudantes de cámara, llevábamos 2 maquilladoras estupendas, y la participación activa de Fernando Lobo, que hay que destacarla porque él admira a Gonzalo, tiene mucha amistad con nosotros y se ha volcado además de como músico, como ayudante en general. Si no hubiésemos contado con la generosidad de la gente, hubiera sido imposible hacerlo.
PF:
Y en cuanto a medios técnicos, yo tengo una cámara que es con la que hago todas las cosas que me salen, además de un trípode y unas luces, y multiplicándote por 3 cuando vas a rodar porque tienes que estar pendiente de muchas cosas al no tener un equipo técnico amplio. Yo creo que el documental es modesto en cuanto a medios pero muy ambicioso con respecto al contenido, aunque es mejor no hablar de los medios, ya que puede parecer una excusa, así que prefiero que la gente lo vea y juzgue. Si hay éxito o fracaso, es culpa nuestra exclusivamente, sin tener en cuenta los medios.
LGG:
Tenemos esa complicidad que se generó con el documental que hicimos sobre mi padre que, como experiencia previa, fue muy positiva. Ese documental fue muy diferente, tuvo otro porte y otras intenciones, con un afán más divulgativo, más localista. Con este de ahora tenemos la pasión añadida de que se va a ver fuera de Cádiz, porque el personaje trasciende mucho más allá de La Tacita. Con este trabajo también tenemos una intención que nos entusiasma mucho y es que los seguidores de García-Pelayo encuentren un documental de referencia. Es más, yo incluso dejo caer la posibilidad de que salga un libro de aquí. Igual que con mi padre hubo documental y libro, ¿por qué no aquí?
PF:
Y volviendo un poco a lo de los medios técnicos, yo creo que ahora no tienen ninguna importancia. Bueno, esto es una idea mía personal, pero la mayoría del audiovisual están en internet. El digital ha permitido que gente como yo pueda hacer este tipo de cosas. Antes hubiera sido imposible hacer 2 películas, nos hubiera costado dinero y tendríamos que habernos embarcado con los bancos. Además este documental comercialmente no tiene ninguna vida. El mismo Gonzalo nos preguntó si pensábamos ganar dinero con esto.
LGG:
No se hace por dinero. Hay muchas satisfacciones. En primer lugar, el enriquecimiento de la experiencia de tratar a alguien como Gonzalo, de una amistad que viene de lejos, la oportunidad de hacerle este tributo y que él pueda verlo in situ en Alcances, eso ya no tiene precio. Por otro lado, la gente a la que hemos entrevistado, muchos de ellos admirados por nosotros. Esos minutos de gloria con Amancio Prada por ejemplo, o con María Jiménez el otro día. Todo esto yo creo, es más importante que lo otro.

Cine

García-Pelayo da instrucciones en la grabación de su última película © C. Marzán.

Inmejorable estreno en Alcances del documental y luego ¿qué planes tenéis?
LGG:
Después queremos llevarlo a Sevilla porque se va a estrenar Las alegrías de Cádiz en el Festival de Cine Europeo, y ahí nos abrimos a un público que digamos ya es de cine. A nosotros nos hace mucha ilusión Alcances porque los 2 tenemos muchas conexiones con el festival y yo personalmente creo que es un certamen maravilloso. Me parece muy triste que haya gente que continuamente esté diciendo que Alcances debe desaparecer, además faltándole el respeto a Fernando Quiñones -su impulsor-. Sabemos de la lucha de sus técnicos por mantenerlo, que son amigos nuestros, como Javier Miranda por ejemplo, y de las críticas que circulan por ahí de gente que ni pisa el festival, que es lo más llamativo.

Es cierto que en Cádiz estamos rodeados de gente que descalifica al festival sin conocerlo de verdad, el material que ahí se proyecta.
PF:
Son los típicos derrotistas a los que todo les parece mal y no se pringan en nada. Simplemente lo que hacen es sentarse para tomar cerveza y criticar, haciendo más daño del que creen. Está claro que Alcances tiene la audiencia que tiene, que es poca, pero las piezas que vienen son de gran calidad, hay un gran trabajo detrás de eso.
LGG:
Después la posibilidad está en casa, de haber podido encajar el documental en un ciclo sobre Gonzalo García-Pelayo, coincidiendo con la proyección de Vivir en Sevilla en el festival de Alcances, y también va a haber una mesa redonda sobre él. Todo eso converge en una zona bastante mágica para que la obra de Gonzalo pueda desarrollarse en Cádiz, que es ahora como su ciudad de adopción tras la filmación aquí de su última película.

Ya habíais trabajado juntos en el documental En medio de las olas,  vuestro primer proyecto en común, pero Pepe tiene uno anterior ¿no?
PF:
Sí, del 2007. Lo hice también con un amigo, Juan José Sánchez Sandoval, y es un proyecto cuya idea principal era la siguiente: estamos a 15 kilómetros del norte de Marruecos y qué alejados estamos culturalmente. Juan José estaba en el “Aula del Estrecho” de la UCA (Universidad de Cádiz) y conocía mucho el mundo marroquí. Entonces se nos ocurrió traer a 3 poetas de Cádiz y a 3 de Marruecos. Los reunimos y se hizo un recital de poesía, donde cada uno recitaba sus poemas y, además, daban una visión del alejamiento cultural que tenemos, cuya tesis era “no estamos tan alejados y tenemos muchas cosas en común aunque parezca que no”. Se titula Diwan del Estrecho y está disponible en Youtube, al igual que En medio de las olas.

“El documental ‘Vivir en Gonzalo’ no tiene ninguna vida comercial”

Luis, no hace falta ni preguntarte lo que habrá significado para ti realizar tu primera obra fílmica sobre tu padre. Con la producción de esta obra homenaje ¿se puede decir que te has resarcido de alguna manera de esa cuenta pendiente que tenías de poner en valor y reivindicar su figura y legado?
LGG:
Yo, objetivamente, creo que la figura de mi padre, dentro del contexto de la ciudad de Cádiz y como poeta de generación del 50, sigue totalmente olvidada a nivel institucional. Se va a cumplir al año que viene el XX aniversario de su muerte y tengo la sensación de que a pesar del libro y el documental que se hizo, sigue ignorada. No ha habido un fruto desde el punto de vista de que su figura sea más reconocida. De todas formas, la validación del documental y la recopilación de ese libro antológico que le dediqué, es suficiente justificación para reconocer su obra y para que futuros investigadores de la cultura de la ciudad tengan esas 2 referencias. En medio de las olas reflejaba esa valía de mi padre en un contexto muy complicado en el que él divulgaba a Lorca y a Machado sin ser considerado un poeta social o rebelde, pero sí una figura muy importante y necesaria para que se respirara un poquito de aire fresco. En ese sentido, creo que nosotros hicimos un trabajo de divulgación muy importante.

Porque es cierto que en esos años de dictadura era difícil reconocer algo cultural que no estuviera afiliado al régimen, y en el ámbito literario Pemán se llevaba la palma. Pero lo que sí es llamativo y no deja de ser curioso es que ya en los años de democracia, las instituciones no se hayan preocupado y ocupado de esa memoria cultural, que la hayan seguido dejando de lado.
LGG:
La cosa es reconocer que ha habido otra gente que ha aportado cosas importantes a la cultura de la ciudad, pero lo que sea, no interesaba. De cualquier manera, siempre tiene que haber alguien que lo haga. En este caso yo, como hijo, tenía ese deber porque además me dedico a ese ámbito de la escritura y de la poesía, por lo que estoy doblemente sensibilizado en mi condición de hijo y de escritor. Entonces siempre he pensado que la figura de mi padre merecía esa recuperación

Por otro lado tuve la suerte de encontrar a Pepe, que me ayudó a poner todo eso en imágenes, que era lo que yo quería. Creo que el documental quedó muy bonito porque además participó gente de renombre del mundo de la cultura como Joan Manuel Serrat, Miguel Poveda, Pasión Vega o poetas como Joan Margarit; en definitiva, un elenco tremendamente importante que se unió al proyecto generosa y desinteresadamente. Por otra parte,  nosotros el documental lo estructuramos relacionado con toda la poesía andaluza del momento, y si establecemos un nexo entre el documental de Vivir en Gonzalo y En medio de las olas, lo hay, puesto que estamos hablando de 2 dinamizadores. La diferencia es que uno está en el contexto provinciano del Cádiz de los años 50 y el otro está en la Sevilla de los 70. Pero ambos son personas con una capacidad tremenda para aunar voluntades, para que el trabajo que desempeñen fructifique. Mi padre, a través de la revista Caleta, la cual fundó, conectando a los principales poetas andaluces de esa época; Gonzalo, mediante lo que fue el cine y la producción musical.

¿Y se cumplieron las expectativas que tenías con el documental, ha tenido la acogida que deseabas?
LGG:
En lo personal sí, pero en los demás niveles no. Yo me llevé una ligera decepción en el sentido de que en Cádiz no se proyectó más allá de Alcances. Allí fue un éxito, tuvimos una muy buena acogida, pero fuera de ahí yo esperaba más interés de entes como la Universidad de Cádiz, el Ateneo, y de la ciudad en general, y no lo ha habido. Porque el documental merecía proyectarse en más sitios, ya que es un trabajo divulgativo de una época de poesía de Cádiz, que era una época cultural importante en la ciudad. Y hay testimonios de gente de la UCA como el historiador Alberto Ramos que habla además de ese contexto y que no solo se ciñe a García Gómez.

Cuando se habla de la figura de tu padre o de esa época, las instituciones miran hacia otro lado.
LGG:
Exacto. Pero bueno, son cosas que pasan en Cádiz, esta es una ciudad muy complicada, ya lo sabemos. Aquí hay doscientas mil placas, algunos las merecerán más, otros menos, pero nadie es capaz de advertir la importancia de determinadas personas, independientemente de que se trate de mi padre, que han hecho cosas por la cultura de la ciudad. Yo sigo teniendo esa espina clavada, porque las instituciones culturales no han hecho nada, pero no ceso en mi empeño por reivindicar estas cosas a mi manera.

Sobre el Arco de la Rosa por ejemplo, Fernando Quiñones ha contado en varias ocasiones que hubiera sido derribado a no ser por la intervención de García Gómez para evitarlo, cuando el barrio de El Pópulo se quería reformar entero. Que un hecho tan significativo como ese no haya servido para que nadie tenga la deferencia de reconocerlo como tal, deja que desear. El problema aquí es ese, que la gente pueda acceder a ese material y juzgue por sí misma. A veces la gente critica, volvemos a decir lo de antes, sin ver o sin ni siquiera aproximarse a esa figura.

PF: Este hecho concreto denota la lamentable preocupación cultural que hay en general, fundamentalmente por parte de la instituciones públicas, ya que hay un dinero que debería destinarse para esto. Está bien que francotiradores como Luis y como yo hagamos cosas, pero realmente esto debería ser una preocupación institucional ¿no? Es una riqueza que tenemos ahí y que ellos la hacen invisible.
LGG:
Luego, hay muchos poetas como Antonio Hernández y Manuel Mantero, que empezaron gracias a mi padre y a la publicación Caleta, por la cual comenzaron a difundirse. Es gente que se entrega mucho a los demás y a la que después no se le recompensa por esa labor tan desinteresada.

“Hay una lamentable preocupación cultural por parte de las instituciones públicas, aunque existan francotiradores como nosotros que hagamos cosas”

Esta fue vuestra primera experiencia en común, se entiende que fue grata puesto que volvisteis a repetir. ¿Tenéis proyectos futuros en común?
LGG:
Vivir en Gonzalo 2 (risas). Vamos a ver qué respuesta hay, pero igual que cuando hicimos En medio de las olas realmente en el fondo sabíamos que volveríamos a hacer algo juntos, ahora también tenemos la certeza de que volverá a surgir algo porque no podemos estar quietos. Él tiene un proyecto muy bonito sobre Fernando Quiñones, que es una idea pendiente, pero saldrán cosas porque además hay una compenetración importante, ya que yo hago una parte y luego Pepe es el que ejecuta como director. Todo parte siempre de una idea que nos motive a los 2 y a partir de ahí nos ponemos a desarrollarla.

En cuanto a proyectos personales Luis, tienes uno sobre Carnaval ¿no es cierto?
LGG:
Sí, se trata de un proyecto de un libro de Carnaval junto a Tino Tovar, en el que se sinteticen un poco las claves de la comparsa desde que Paco Alba la crea hasta la actualidad, pero sobre todo centrándonos en los grandes nombres, ya que es imposible abarcarlo todo: Paco Alba, Enrique Villegas, Pedro Romero, Antonio Martínez Ares y Juan Carlos Aragón. Tino Tovar participa y estará presente dando su visión de la comparsa y del Carnaval, pero se desmarca desde el principio como autor, no va a hacerse autobombo. La idea inicial es hacer un libro diferente de lo que se ha publicado sobre la fiesta, aprovechando mi bagaje como estudioso de la canción de autor y llevándolo al terreno del Carnaval. Piensa que cuando la comparsa se crea en el año 60, también está emergiendo la canción de autor, los cantautores, y que en cierta manera podemos complementar un poco la visión de esa comparsa como canción de Cádiz y contemplar también esa crítica hacia ella; es decir, por qué se produce ese rechazo de cierto público a la comparsa. Aparte de esto, va a resultar un proyecto muy bonito porque el libro se va a llamar igual que la comparsa de Tino el próximo carnaval, La canción de Cádiz, así que vamos a conseguir que el proyecto de libro y de comparsa vayan en la misma dirección, lo cual creo que puede ser también atractivo.

Entonces, esto ya es una exclusiva.
LGG:
Sí, además se trata de hacer una crítica. Plantear por qué el carnaval en el franquismo es tan tremendamente reaccionario. Evidentemente la censura impera, pero por qué los cantautores sí rompen con esto y Paco Alba, por ejemplo, no rompe con el contexto, aunque es un gran autor obviamente. Hay muchas preguntas que hacerse ahí, como por qué en la Andalucía que se edifica en los años 75,76,77, se cuece algo tan progresista como el rock andaluz y la comparsa es tan conservadora en su música, su puesta en escena…El documento lírico de Antonio Martín, por ejemplo, es muy importante pero lo que es el sonido de esa comparsa en un disco ¿rompe con algo? ¿Puede ser algo que se pueda proyectar fuera de Cádiz como se puede proyectar Triana, por ejemplo?

Me interesan mucho las figuras de Martínez Ares, que es un autor que rompe completamente en su época y luego se ha demostrado en su etapa como cantautor, y la de Juan Carlos Aragón, que creo que atesora una calidad literaria indudable. Habrá muchas ideas del libro que tendré que consensuar con Tino Tovar, del que quiero decir que es de lo más maravilloso que hay en el Carnaval. Me motiva mucho hacer este libro con él y es una gran satisfacción para mí que podamos hacer algo juntos, ya que además es un buen amigo.

Luego tengo otro proyecto, ya muy personal mío, el libro Las gafas de Allen. Es un libro de poemas míos con Woody Allen como nexo de unión. Hay referencias culturales suyas, ya que el libro es un poco homenaje a este genio del cine. Se presentará en el Centro Cultural Reina Sofía el día 10 de septiembre, con el cantante Patxi Andión (que es prologuista del libro), en una presentación-recital.

¿Y qué tiene entre manos Pepe freire?
PF:
Hay un guión de corto de ficción para hacerlo con Juan José Sánchez Sandoval, con el que trabajé en el documental Diwan del Estrecho, que lo haremos con Paco Algora, que es amigo de Juan José, y se ha prestado generosamente a colaborar. Seguramente empecemos a rodar después de esta turbulencia de Alcances. Esperamos que pueda estar listo para enero.

Entonces ¿te interesa también la ficción como genero para filmar?
PF:
A mí todo lo que sea poner una cámara delante de algo que esté pasando, me interesa.

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