La Noche en Blanco de Granada levanta ampollas

La Noche en Blanco de Granada levanta ampollas

 

Por segundo año se celebró en Granada la Noche en Blanco, el viernes 24 de octubre, una actividad con ciertas semejanzas respecto a otras realizadas en ciudades en las que se está realizando, como Alcalá de Henares, Barcelona, Zaragoza, Nerja, Almería, Oviedo, Málaga, Sevilla o Cáceres, además de muchos otros municipios más pequeños. Todos estos lugares se sumaron a un fenómeno que comenzó en París en el año 2002, se extendió rápidamente por media Europa y entró en España desde Madrid, que entre 2006 y 2010 deslumbró con una fiesta participativa de enormes dimensiones. ¿Por qué en Madrid, con la Noche en Blanco más multitudinaria -se hablaba de un millón de personas- y referente para el resto, dejó de hacerse y, sin embargo, se continuó extendiendo este proyecto, o al menos esta marca, a otras ciudades? Pues hay una respuesta corta (el dinero) o muchas posibles respuestas largas.

MADRID, MÁLAGA, SEVILLA Y GRANADA

La Noche en Blanco de Madrid era un evento organizado por el Ayuntamiento desde una perspectiva “clásica” y vertical. Contaba con una dirección artística y con un holgada inversión municipal, superior al millón de euros, con el que se realizaban contrataciones o incluso producciones a medida. Además el presupuesto se completaba con patrocinios privados que aportaban más contenidos espectaculares. Llegada la crisis, este modelo resultó insostenible y no se planteó otro, al contrario que en otras ciudades, que nunca comenzaron con un planteamiento vertical y que, en algunos casos, han encontrado una manera de sacar el proyecto adelante con un presupuesto cercano a cero.

Por toda España han surgido modelos “participativos” de Noches en Blanco que se realizan con presupuestos escasos o nulos

En Sevilla, por ejemplo, es una actividad promovida por una asociación cultural llamada Sevilla se Mueve, que en tres años ha conseguido que se unan a ella todas las instituciones y decenas de iniciativas culturales privadas (algo difícil de creer en la primera edición, con bastantes ausencias llamativas). En Sevilla no existe una entidad, pública o privada, que ponga “toda la carne en el asador”, sino que se trata más de la suma de muchas voluntades. En Málaga hay un “fifty-fifty”: el Ayuntamiento organiza y aporta bastantes actividades, pero como cada vez se suman mayor cantidad de proyectos ajenos, su papel cada vez es el de coordinador de una ingente cantidad de actividades. En Granada, por contra, es una actividad organizada, coordinada y centralizada desde la asociación de hostelería y comerciantes del centro, llamada “Centro Comercial Abierto” y el Ayuntamiento, pero no cuenta con presupuesto para contratar actividades, sino que se pide a los artistas de la ciudad que “sean embajadores de Granada” por una noche; en definitiva, se les pide que se impliquen, en principio sin cobrar para reforzar aquello de la “marca Granada”, impulsar el consumo, reivindicar la cultura, etc.

En Madrid solo pudimos observar, en su día, críticas por aquellos que protestaban por los macroeventos o los “eventos escaparate” y el desequilibrio en inversiones con otras iniciativas más modestas y enraizadas en las bases de la sociedad y la cultura. En Málaga sí se escuchan algunas protestas, aunque tímidas y no muy abundantes, que acusan al Ayuntamiento de apropiarse del esfuerzo de muchos y, sobre todo, de fomentar la espectacularización y popularización de la cultura a granel, en un momento y una noche puntual, que luego no tendría continuidad a lo largo del año. Por su parte, en Sevilla no existe, al menos por ahora, voces contrarias a la Noche en Blanco, ya que toda la actividad cultural habitual se “apunta” en un programa único, que le da bastante más publicidad y público de lo normal y se alargan horarios de museos y espacios públicos. Además, otros artistas y gestores culturales aprovechan para plantear alguna acción especial, pero cada uno se monta su sistema de financiación. La asociación cultural promotora -Sevilla Se Mueve- no parece hacer esto por algún objetivo interesado concreto ni tampoco da la sensación de que le saquen un rédito partidista.

POR QUÉ SE GENERA LA POLÉMICA EN GRANADA

Granada, sí, esa ciudad que hace apenas dos años salía a la calle u organizaba conciertos desde la Plataforma Salvemos la Música en Directo en Granada o que veía proliferar blogs contra la Ordenanza Cívica de 2009, como En la calle nos vemos, tiene ahora un Ayuntamiento, que es el mismo que entonces, que ha pasado de hacerle la vida imposible a los artistas callejeros y a la música en directo en casi cualquier establecimiento a poner en valor esas mismas iniciativas, dentro del gran aparador que supone la Noche en Blanco. Un aparador que convoca, sin presupuesto para contratación, a los artistas de la ciudad.

Algunos artistas entienden que de la Noche en Blanco, que no puede pagarles, sí hay quien saca partido económico directo

Los artistas son llamados, tal vez demasiadas veces, para actuar, es decir, trabajar gratis, por apoyo a una iniciativa (desde galas benéficas a inauguraciones de bares de amigos, hay un abanico enorme) o por una supuesta promoción propia. En este caso se daban ambos posibilidades: se solicitaba a los artistas que apoyaran la iniciativa y se les seduce con una posible promoción. Como es bien conocido, todo lo que tiene que ver con trabajar gratis o semi gratis en cultura es susceptible de convertirse en polémico, como ya analizamos hace unos meses en este artículo, y el caso de la Noche en Blanco de Granada no iba a quedarse atrás.

Si bien nos consta que algunos bares o tiendas, por iniciativa propia, sí pagaron por actuaciones, ésta práctica fue minoritaria, y en general la Noche en Blanco se convirtió, por segundo año, en la actividad participativa y desinteresada, por parte de los artistas, que pretendía la organización, como podemos leer en la página Facebook oficial: “Sin ellos, la #NocheenblancoGR2014 no sería posible. Los artistas ponen su habilidades y virtudes al servicio de todos y lo hacen altruistamente”.

La Noche en Blanco de Granada es una actividad multitudinaria, organizada por a asociación Centro Comercial Abierto

Muchos establecimientos reivindican que realizan inversiones para este día -y algunos, como decimos, sí contratan a los artistas- y no faltan tampoco voces favorables a la iniciativa desde el ámbito artístico, que aplauden el cuidado y el mimo que la Asociación Centro Comercial Abierto pone en el proyecto. Pero también hay quien reclama, socarronamente, que “espero que las cervezas de esta noche también sean gratis”. O quien anima al gremio: “si todos nos pusiéramos de acuerdo en no actuar gratis, seguro que tendrían que pagarnos”, aunque otra artista responde “seguro que si tú dices que no, alguien vendrá que acepte”. Una actriz comenta “es el típico chantaje: dices que sí porque si no luego no te llamarán para otras cosas”. En cualquier caso, sí parece haber una repercusión económica en los organizadores, ya que el evento no oculta que persigue, entre otras muchas cosas, aumentar el consumo en bares y tiendas.

Las discusiones suelen entrar en una situación de bloqueo cuando llegan los argumentos de siempre. Según un hostelero “los artistas tienen la libertad de decir que no, no se obliga a nadie”, al tiempo que subraya que supone “una promoción para los artistas que lo necesitan”. También hay quien prefiere una fórmula compatible como es “promocionarse cobrando”. De fondo está la realidad de que esta actividad está abierta a artistas aficionados, semi aficionados, pero también profesionales y los criterios personales de cada uno pueden ser diametralmente opuestos. Y mientras, en Europa, eso sí, las grandes Noches en Blanco se siguen realizando como un proyecto cultural más de la ciudad, con fondos para ello, lo cual también garantiza una selección artística que lo aleja del “todo vale”, un riesgo al que están prácticamente todas las Noches en Blanco de España, donde se prima el carácter comunitario y participativo. Bueno, y donde, al no haber para contratar, no se puede tampoco llegar a la pretensión de un filtro demasiado estricto.

En definitiva, se trata de una situación compleja, en el que se mezcla el factor económico, la promoción personal, el apoyo a la ciudad en la que vivimos, la esperanza de que se genere algo más allá o incluso la propia diversión de asistentes y de participantes. Lo cierto es que la Noche en Blanco de Granada, y de otras ciudades, hace feliz a mucha gente y acerca la cultura a miles de personas por unos instantes. Sin embargo, mientras no se pague a los artistas éstos tendrán en su mano muchas suspicacias que poner en juego; mientras se quede en esos instantes no pasarán de ser el espejismo de una ciudad que no es, sino que lo parece; mientras alguien quede claramente beneficiado muchos artistas seguirán sintiéndose la parte débil de la cadena. Tal vez estemos simplemente ante una situación contradictoria, con pros y contras, y desde luego no parece fácil ni simple determinar cómo se decanta la balanza. Pero al menos conviene reflexionar y poner todos los argumentos sobre la mesa; tal vez algún día sea compatible todo: promoción, fomento del consumo, mejorar la imagen de la ciudad y que los trabajadores cobren por su trabajo. Ah, y si puede ser sin quitar de otro sitio, mejor.



Gestor cultural. Experto en comunicación cultural. Director de ElClubExpress



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