15 prácticas irritantes en comunicación cultural

15 prácticas irritantes en comunicación cultural

 

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¿Te han vuelto a etiquetar en una foto de Facebook de promoción de algo? ¿La lista de eventos a los que te invitan es tan grande que no podrías abarcarlos ni en dos vidas? ¿Querrías sacarte los ojos con frases como “Venirse a verlo” o “Ay que ber k buenos son”? Las redes sociales y los servicios tecnológicos aplicados a la comunicación cultural son una herramienta muy poderosa para la promoción de proyectos culturales, pero también son una jungla y las malas prácticas –la mayoría de las veces veces inconscientes o involuntarias- pueden jugar en contra a poco que nos descuidemos. Hemos sacado la lupa y hemos hecho una puesta en común de algunas de esas acciones de comunicación profesional que parecen tremendamente eficaces pero que rozan la frontera de lo molesto o, en cualquier caso, de lo contraproducente para nuestros propios proyectos.

1. ME ABUUUURRO

Si bien los seguidores de tus redes sociales están manifiestamente interesados en lo que comunicas, hablar cincuenta veces de la misma cosa (por ejemplo, de una actuación) puede terminar en tu contra, porque parece que no tienes demasiado que contar y porque el mismo mensaje repetido hasta el hartazgo cansa a cualquiera. Sobre todo si no tienes decenas de miles de seguidores y al final te leen los mismos.

2. DESTAPÓNATE LOS OÍDOS

Tampoco es muy buena idea solo contar, contar y contar, sin escuchar ni interactuar. Las redes sociales son eso precisamente: entornos sociales para las relaciones. El ombliguismo no puede proyectar nunca valores positivos.

3. ¿¡PERO QUÉ ME ESTÁS CONTANDO!?

Ojo, que no a TODO el mundo le interesa lo que hacemos, hay que discriminar a quién nos dirigimos cuando utilizamos sistemas de mensajería o avisos personales. Si vives en Murcia y te llega una invitación para un evento en Santander, como poco lo verás absurdo. Si no tienes niños y te llega un whatsapp sobre una fiesta en un parque infantil, probablemente lo considerarás una molestia. Pues a tu público le pasará exactamente igual. A veces cosas tan obvias como criterios geográficos o de edad se pasan catastróficamente por alto.

4. AHÍ HAY UN HOMBRE QUE DICE ¡AY!

Fundamental: no cometas faltas de ortografía. Porque no eres tú, es tu proyecto quién está hablando y las faltas de ortografía o de gramática proyectan una imagen pésima, a la vez que dificultan la comprensión del mensaje. Por favor, no maltrates los imperativos: no es “venirse”, es “venid”.

5. ¡¡¡QUE SÍ, QUE ME LO VOY A PERDER!!!

¿Por qué tiras también de topicazos? “¿Te lo vas a perder?”. Termina siendo sorprendente leer expresiones similares tantas veces en un mismo día. Hay más verbos, échale imaginación.

6. BE WATER, MY FRIEND

Y no pierdas la educación de vista: tu público no es tu amigo, pero sí merecen el mayor respeto y consideración. Comunica con cordialidad y nunca “pierdas los papeles”. Un comentario que te sienta mal y que respondes agresivamente puede hundirte rápidamente. También recomendamos medir bien la conveniencia de airear polémicas o enfrentamientos de forma pública.

7. TERAPIAS DE GRUPO NO, GRACIAS

Y una gran tragedia más frecuente de lo que parece: utilizar la redes profesionales para desahogos. Un mal día lo tiene cualquiera, pero en cultura hay muchos malos días en mucha gente que, por alguna razón, necesitan compartirlo con el universo. El hit en este sentido es unir este punto al del misterio y decir cosas como “Hay gente que es muy mala en este mundo”.

8. ME CREO PERFILES HASTA EN BLABLACAR:

Voy a abrirme perfiles en todas las redes sociales del mundo. Error. Estar por estar no sirve para nada. Pues voy a utilizar el whatsapp indiscriminadamente, que para eso son contactos que tengo. Error aún mayor.

9. ESTIMADO DESCONOCIDO: TE QUIERO MUCHO

Whatsapp (Telegram, Line o similares) es un sistema de mensajería personal. Si quieres invitar a alguien por whatsapp, hazlo personalmente y ten presente el punto anterior: a quién. Recibir mensajes impersonales de diez emisores distintos en un mismo día es agotador. Si además el móvil suena de madrugada, cuenta con un espectador menos. Y vídeos promocionales por whatsapp… nunca por favor.

10. LA GALLINITA CIEGA, A VER SI ME PILLAS

Pues voy a lo seguro: me abro un Facebook. Bien, bien… ¿Página o perfil? ¿Corporativo o por proyecto? Es extremadamente frecuente que un mismo proyecto tenga un perfil en Facebook (o varios) y también una página (o varios), para decir lo mismo. ¿El sentido de esto? No somos capaces de verlo. Es un gasto de energía y de recursos, duplicas esfuerzos para conseguir seguidores con exactamente el mismo perfil y te obligas a repetir el mensaje en varios canales, cuando la repetición, en comunicación, es ruido.

11. EL LIMBO DE TWITTER

Otro gran problema si se tiene un abanico muy grande de redes sociales es el peligro de abandono. La realidad es que los recursos humanos son limitados y tener un perfil de Twitter con tres tuits en los últimos seis meses nos deja, claramente en evidencia: o no tenemos nada que comunicar o el proyecto descuida la comunicación. Por cierto, tampoco hay que tener miedo a cerrar redes, es infinitamente mejor que dejarlas languidecer sin uso.

12. NO ES LO MISMO…

Lo cierto es que Facebook es nido de malas prácticas. Otra más: Perfiles personales en lugar de páginas. Es una tentación o tal vez es desconocimiento, lo cierto es que los proyectos, cuando se difunden en Facebook, deben ser páginas profesionales y los perfiles reservarse para las personas. No solo es normativa de la red social (que puede cerrarte el perfil), sino que además se da imagen poco profesional (sin contar con que se pierden todos los datos de analítica que te permiten saber el éxito de tus publicaciones).

13. EVENTITIS

Los eventos. Más que irritante, puede ser inútil llegado el caso. El bombardeo de eventos de Facebook es tan grande que muchos se pierden. Sobre todo si es de alguien que los crea constantemente, por ejemplo, una sala. Con el tiempo, los eventos perderán su eficacia si anuncian una programación regular, porque además normalmente se invitará a la misma gente.

14. ¿QUÉ HACE ESTA FOTO EN MI MURO?

Etiquetar a gente ajena al proyecto en una foto, un cartel, etc. Es una invasiva manera de llegar a nuestros receptores. Ensucia el muro de quien etiquetamos, propicia que le lleguen cientos de notificaciones cada vez que alguien interactúa con esa publicación, etc. Es una práctica cortoplacista con la que nos jugamos un baneo.

15. LAS “TRAMPAS” DEL SPAM

No es nada elegante publicar actividades propias en grupos con temáticas que no tienen nada que ver con lo que queremos anunciar, o hacernos publicidad intentando publicar en páginas con muchos seguidores, en perfiles de gente influyente o “colándola” en comentarios de conversaciones ajenas.


 

UN ARTÍCULO DE: Noletia, Consultora en Comunicación y Gestión Cultural.
IDEA ORIGINAL: Gonzalo Andino
REDACCIÓN: Gonzalo Andino (síguele en Twiter @gonzalo_andino) y Gloria Díaz Escalera (síguele en Twitter @GloriaDiazEsc)

 



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