Si no cumples sus normas, Facebook irá a por ti

Si no cumples sus normas, Facebook irá a por ti

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En el mundo de la cultura el incumplimiento de las normas de Facebook es una constante. En su mayor parte por desconocimiento o ignorancia: ni nos preocupamos de echar un ojo al manual de instrucciones del microondas que acabamos de comprar ni somos lectores habituales de las páginas sobre las condiciones de Facebook. La mayor parte de los usuarios, incluso aquellos que lo utilizan con fines profesionales, algo habitual en el mundo de la cultura, solo usa una pequeña parte de las opciones que ofrece esta red social, por lo que no tienes por qué estudiártelas de memoria, pero tal vez una ojeada rápida te venga bien. Tal vez te resulte sorprendente cómo de claro es Facebook en algunas de las prácticas que muchos hacen constantemente, tal vez intuitivamente, y que ponen en riesgo su continuidad con esta plataforma. Algunas de estos malos hábitos ya los mencionamos en nuestro artículo 15 prácticas irritantes en comunicación cultural, porque independientemente de que vulneren o no las normas de Facebook, muchos de ellos son de sentido común por resultar invasivas o poco elegantes. Pero ahora se trata de advertir a aquellos que no se quieren llevar un disgusto inesperado.

Facebook no es muy claro en las consecuencias de infringir sus normas, pero sí lo es en muchas de las cosas que puedes y no puedes hacer

Pues sí, resulta que Facebook tiene unas condiciones y que cada día las pone en práctica, con “ejecuciones sumarias” que pueden afectarte. No es una leyenda urbana que Facebook cierre o bloquee perfiles y páginas. Los administradores de páginas como la de la revista satírica Mongolia están casi acostumbrados a que cada cierto tiempo Facebook los deje en standby, al jugar permanentemente en la fina línea de la provocación. Pero normalmente a los proyectos culturales no les conviene perder una página o un perfil, y no hay que irse a un proyecto con más de 100.000 seguidores para ver que también Facebook actúa. Esta misma semana hemos visto como el Jardín Americano de Sevilla era obligado a pasar de perfil a página o cómo la compañía teatral Dinamo de Creación fusionaba obligatoriamente un perfil y una página, que utilizaba por igual para difundir sus actividades. Y se pueden dar con un canto en los dientes, porque si el señor Facebook hubiera querido, hoy estarían sin nada, y a empezar de cero. O tampoco, porque Facebook lo deja bien claro: “Si inhabilitamos tu cuenta, no crearás otra sin nuestro permiso”.

LAS NORMAS DE FACEBOOK MÁS COMUNMENTE QUEBRANTADAS EN CULTURA

Como decíamos, cuando Facebook quiere se muestra muy franco sobre sus condiciones. No es tan claro sobre las consecuencias de las infracciones, aunque básicamente pueden hacer lo que les venga en gana, desde meterte en el congelador unos días para someter tu caso a estudio (aunque parezca una manera de intentar “que aprendas la lección”) a impedir que vuelvas a usar ciertos servicios u obligarte a que lo que antes era un perfil ahora sea una página. Aquí te copiamos literalmente algunas de esas normas que continuamente se infringen en el mundo de la cultura. Imaginamos que muchos se verán identificados.

  • No puedes pedir a la gente que comparta un concurso: ¿Sorprendido? Es una de las técnicas más habituales para conseguir viralidad. Sorteas una entrada, o un disco y pides que para participar la gente solo tenga que compartir. Textualmente, Facebook nos dice esto, en las condiciones específicas de las páginas: “no está permitido el uso de oraciones como “compártelo en tu biografía para participar” o “compártelo en la biografía de tu amigo para conseguir participaciones adicionales”
  • Cuidado con los etiquetados. Tal vez eres de los que habitualmente publicas un cartel o una foto de tu proyecto y a continuación empiezas a etiquetar a diestro y siniestro, pensando que todas las personas etiquetadas deben o quieren conocer ese proyecto, aunque no aparezcan en la imagen que acabas de subir a Facebook. Pues lee: “No etiquetarás a los usuarios ni enviarás invitaciones de correo electrónico a quienes no sean usuarios sin su consentimiento. Facebook ofrece herramientas de denuncia social para que los usuarios puedan hacernos llegar sus opiniones sobre el etiquetado”. Efectivamente, denunciar un etiquetado en el que no apareces es muy fácil, y las consecuencias para el “etiquetador” pueden ser catastróficas.
  • “No crearás más de una cuenta personal”. Este es un punto literal de la Declaración de derechos y responsabilidades. Si lo haces y te cazan perderás algunos de los perfiles, o todos. ¿Asumes el riesgo?
  •  No confundir páginas con perfiles: Es muy sencillo: los perfiles son solo para personas, si tienes cualquier otra cosa, crea una página. Facebook te lo dice así: “No utilizarás tu biografía personal para tu propio beneficio comercial, sino que para ello te servirás de una página de Facebook”. Este es el caso que mencionamos antes de Dinamo de Creación o del Jardín Botánico. En ambos casos han perdido información, actualizaciones de estado, eventos creados, notas, registros de interacción de usuarios.
  • No duplicar perfil y página y no imitar el nombre de una página. También es el caso de Dinamo de Creación: a veces para un proyecto se abre un perfil personal por una parte y una página por otra. Ahí, además de que probablemente estás creando un segundo perfil aparte del tuyo propio, estás incumpliendo una norma muy clara: “Si seleccionas un nombre de usuario o identificador similar para tu cuenta o página, nos reservamos el derecho de eliminarlo o reclamarlo si lo consideramos oportuno”. Pero ojo, esto puede ir más allá: si creas un perfil personal -por ejemplo para parodiar algo- y ya existe una página con un nombre muy parecido, pueden arrebatártelo: “si el propietario de una marca comercial se queja por un nombre de usuario que no esté estrechamente relacionado con el nombre real del usuario”
  • Spam y mensajes grupales: En líneas generales, Facebook quiere limitar que difundas tus actividades sin pagar (a ellos, claro), además de tener una política expresa anti prácticas calificadas como spam. Pero definir qué es spam y qué información a veces es complicado, y más en cultura. Sin embargo, esa práctica tan habitual de mandar un mensaje a mucha gente a la vez para informar de una actividad, de un concierto o espectáculo, puede comprometer tu cuenta en Facebook: “Te pedimos que respetes a nuestros miembros y no te pongas en contacto con ellos con fines comerciales sin su consentimiento”.
  • Los desnudos: Sí, parece algo ridículo. Pero te recomendamos que te plantees si es estrictamente necesario que uses en Facebook las fotos en las que aparecen los desnudos de tu próximo espectáculo o las fotos artísticas que acabas de hacer. Y no porque tengamos nada en contra, sino porque tal vez por algo tan absurdo no merezca la pena batallar. Así lo expone Facebook: “La política de Facebook prohíbe terminantemente que se comparta contenido pornográfico o cualquier otro contenido sexual en el que esté implicado un menor. También marcamos límites a la exhibición de desnudos.”

¿FACEBOOK ES REALMENTE TAN IMPORTANTE? ¿NO DEBERÍAMOS NEGARNOS A ASUMIR SUS NORMAS?

No vamos a entrar en realizar un análisis crítico sobre el uso y la importancia real de Facebook. Sólo vamos a apuntar un par de ideas, que desarrollaremos en futuros artículos: probablemente muchos estamos empleando demasiado tiempo en Facebook, nos centramos demasiado en Facebook, pensamos que al publicar cuatro cosas en Facebook ya está todo el tema de la difusión resuelto.. Facebook, Facebook, Facebook. Tenemos datos, y los compartiremos. Así que si eres de los que piensa que no es un drama que Facebook te bloquee, o incluso no lo usas por pensar que no vale la pena, te damos parcialmente la razón, pero solo parcialmente, ya que a día de hoy sigue siendo una de las vías principales de comunicación, aunque haya que reajustar el peso que se le suele dar en nuestro trabajo de comunicación.

Después de leer todo esto puedes haber llegado a otra conclusión: “no quiero dejar que Facebook decida lo que voy a decir o dejar de decir”. Quizás has pensado en la tiranía de este casi monopolio, que estas recomendaciones que te damos solo reflejan una carencia de nuestro carácter… o a saber qué cosas. De acuerdo, eres libre de hacer lo que quieras, pero luego no protestes. O abre una batalla mayor, demuestra que las condiciones de Facebook vulneran leyes de este país o de organismos internacionales (no, no vale de nada poner en tu muro que según no sé qué convención tu contenido es solo tuyo y cosas por el estilo). Convence a sus 1.300 millones de usuarios de que se pasen a la nueva red Ello. Pero si vas a seguir pensando que para la comunicación de tu proyecto cultural es importante el uso de Facebook, luego no digas que tú no sabías nada.



¿Lo tuyo es la cultura? Lo nuestro conectarte con ella



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