Teatro histórico en Sevilla: cuando la demanda crea oferta

Teatro histórico en Sevilla: cuando la demanda crea oferta

En verano de 2005, hace exactamente 10 años, estaba escribiendo para la que, durante nueve años, se mantuvo como única revista de artes escénicas de Andalucía: LaTeatral. Era el número 7 (octava entrega contando con el número cero) y una de las grandes noticias era la creación de una nueva y, en ese momento, sorprendente iniciativa: la compañía Teatro Clásico de Sevilla. Muchas cosas han cambiado en estos diez años en el panorama escénico andaluz y sevillano y también en la propia compañía, por aquél entonces un proyecto más colectivo y de futuro más incierto, con otros protagonistas como Josu Eguskiza o Ramón Bocanegra jugando un importante papel en su impulso. Pero si algo ha cambiado, sin duda, es que la creación de Teatro Clásico de Sevilla hoy en día no sería “necesaria” en los términos en los que lo fue entonces.

Hace apenas una década el verano era un desierto cultural y apenas existía teatro clásico o histórico

Hace una década un buen número de actores y directores de teatro de Sevilla se unieron porque, en efecto, el teatro clásico se estaba perdiendo en Sevilla, tanto en la parcela de la producción como en la exhibición, y veían “necesario” comenzar a fomentar esta disciplina. Para ello se inició un proyecto, que se mantuvo muchísimos años, en el que se aunaron ambas facetas, la de la producción y la exhibición, con un Don Juan en la Iglesia de San Luis de los Franceses, prorrogado meses, repuesto años, trasladado a otros escenarios de la ciudad y, diez años más tarde, aún muy demandado por programaciones en toda España, sobre todo una vez va llegando el otoño. El éxito de Don Juan llevó a Teatro Clásico de Sevilla a nuevas producciones y nuevos espacios, como La Vida es Sueño o La Dama Duende en Las Atarazanas, y fue un impulso decisivo para conformarse como compañía “normalizada”, con oficina, giras, dinámicas regulares de producción y un equipo estable liderado por Juan Motilla.

Las Bacantes, de Sennsa Teatro

Las Bacantes, de Sennsa Teatro

Hablamos de un momento en el que el teatro histórico tampoco iba mucho más allá del ciclo de cada año en el Alcázar con los personajes históricos de La Imperdible o alguna incursión de La Tarasca, tanto en el propio Alcázar (María de Padilla), como en otros espacios de Sevilla, como la ahora reabierta Torre de Don Fadrique. Cuando el teatro fue expulsado del Alcázar, manteniéndose la exitosa programación musical que cada año gestiona la empresa Actidea, Producciones Imperdibles empezó a buscar nuevos lugares en los que situar a sus personajes hasta que, hace un par de años, se rompió la dinámica. El año pasado se apostó por el llevable-a-teatros-romanos Amphitrión y este verano por Los Monólogos de la Vagina.

Noches de Sevilla agrupa gran parte de los espacios y compañías dedicadas a estas propuestas

¿Hemos dicho “verano”? Pues sí, hablamos de hace una década, solo diez años, y hablamos de un desierto cultural muy importante, y muy asumido, que duraba al menos tres meses. Cine de verano, Corrales de Comedias de Viento Sur, Nocturama (recién creado), Alcázar y poco más era lo que tenía que ofrecer una ciudad en la que el parón veraniego era todo un axioma de la gestión cultural, algo que ha quedado sobradamente demostrado que no era sino un prejuicio más de los tantos que están fijados e incluso asuelan la iniciativa cultural de la ciudad. En ese momento, que Producciones Imperdibles encontrara en el Rectorado un espacio donde desarrollar su Carmen era “necesario”, muy necesario, para evitar, como ocurría con el teatro clásico, que sufriéramos un nuevo naufragio.

Lisístrata, un espectáculo hecho a medida de los Teatros Romanos

Lisístrata de Tonia Taylor, un espectáculo hecho a medida de los Teatros Romanos

Pero han pasado diez años. El verano teatral bulle como nadie pueda recordar -yo al menos no puedo- y el teatro clásico e histórico ha pasado de ser la excepción a ser lo mayoritario, casi único. El espectador sevillano, gustoso de mirarse el… (iba a decir ombligo), aplaude que hasta Síndrome Clown recorra en clave de Síndrome Clown la historia de la ciudad en Una de romanos. En 2013, además, la Junta de Andalucía decide reactivar -o simplemente “activar”- los espacios escénicos romanos de Itálica, Málaga y Baelo Claudia. La profesión mira con suspicacia esta propuesta: ¿competir para entrar en una programación en la que las empresas/compañías tendrán que jugársela a taquilla? ¿Estamos locos? Un puñado lo estuvo, llenó los teatros romanos y actualmente muchas compañías deciden producir clásico, clásico-clásico me refiero, para optar a entrar en este proyecto. Es más, incluso algunas compañías se crean de forma pasajera solo para tener la opción de entrar en el circuito. Andalucía, región europea líder de la producción teatral grecolatina.

¿Nos estamos acercando a una burbuja?

La demanda de público y demanda institucional, con un ICAS, la herramienta orgánica del Ayuntamiento de Sevilla para la Cultura, muy volcado con todo lo que sea recuperar la historia de Sevilla y dotar de valor añadido a los espacios históricos (Patrimonium Hispalense),  parecen alinearse. Y queda claro una cosa: la demanda provoca oferta.

La cárcel de Sevilla, apuesta de El Velador en la Torre de Don Fadrique

La cárcel de Sevilla, apuesta de El Velador en la Torre de Don Fadrique

Lo que en principio podría ser un fenómeno site-specific (espectáculos creados para espacios concretos) está generando una nueva bolsa de espectáculos, a priori del gusto del público y de las sastrerías especializadas en togas, stolas y armaduras. Los espectáculos producidos rara vez mueren tras una o dos semanas de exhibición, afortunadamente, por lo que vuelven a los mismos lugares en años siguientes, giran por otros espacios parecidos, como los teatros romanos y, en algunos casos, dan el salto a festivales especializados o a programaciones regulares de distintos teatros, como es el caso de Teatro Clásico de Sevilla que, recordemos, se crea como compañía antes de que llegara este fenómeno. Así, solo este verano, tenemos espectáculos clásico-grecolatino-histórico en la Torre de don Fadrique, Castillo de San Jorge, Convento de Santa Clara, Corral del Comedias de Triana, Convento de Santa Clara, Teatro Romano de Itálica, Jardines de Portugal, Hospital de la Caridad o CICUS. Y no podemos sumar ni las Noches de la Buhaíra ni el Antiquarium, ambos espacios cerrados en extrañas circunstancias o el caS (San Clemente), donde el año pasado El Buscón de Teatro Clásico de Sevilla obtuvo tan buenos resultados.

La nueva Consejera de Cultura ya ha anunciado la ampliación del circuito “Teatros Romanos”

La oferta urbana y estival se ha unificado, prácticamente al completo, bajo la marca Noches de Sevilla, con solo dos concesiones no historicistas: la música indie y la poesía del Casino y el flamenco del Museo de la Cerámica de Triana. El Velador, La Tarasca, Atalaya o Imperdibles aportan sus estéticas y visiones con obras como La Cárcel de Sevilla, El Secreto de la Torre de Don Fadrique, La Celestina o Leyendas de Santa Clara, respectivamente. Compañías más jóvenes pisan fuerte con la idea de permanecer en el tiempo y crear nuevas propuestas cada temporada, como ocurre con Sennsa Teatro, AcTeatro o La Madeja. Y también surgen proyectos más personales y efímeros, como El Gran Inquisidor de Gregor Acuña, la compañía Verso y Teatro fundada por Moncho Sánchez-Diezma y Adolfo Carmona, o Santa Teresa con ciencia de amar de Un Proyecto Corriente. Y a todo ello hay que incorporar la eclosión de las visitas turísticas teatralizadas o compañías valientes como Viento Sur, omnipresentes en el verano “histórico” sevillano.

Dudas Razonables

Lo narrado hasta ahora no es más que una descripción, con una visión particular probablemente, de lo que parece un fenómeno incontestable. Desde esta misma visión particular el concepto de “necesidad” es fundamental para entender qué motiva principalmente a los teatreros -y me incluyo- a hacer cosas y el concepto de “axioma” es lo que produce que, tan a menudo, las cosas se hagan porque se hacen y se dejen de hacer por el mismo motivo. Un axioma actual, por lo que se ve, se oye y se produce, es que al público sevillano le gusta, masivamente, este teatro. Esta realidad, también incontestable, no parece, sin embargo, ser infinita. El teatro clásico, histórico, costumbrista o grecolatino no es, porque nada lo es, la panacea. Aunque no tenemos acceso a las hojas de taquilla, sabemos que algunas compañías ya lo han sufrido este verano en espacios como el Castillo de San Jorge o incluso la Torre de Don Fadrique, que parecía un reclamo más que suficiente para llenar aforos y que, sin embargo, han tenido medias de asistencia muy insuficientes. Tal vez la producción no solo se ha ajustado a la demanda, sino que la esté empezando a superar. ¿Os suena este concepto? Sí, la tan temida “burbuja“.

Por otro lado, la segunda duda recae en aquello que deja de ocurrir cuando la energía, atención y recursos se centran en un punto concreto. Si hablábamos de que hace 10 años no existía, apenas, el teatro clásico e histórico es porque existían, en cambio, otras cosas. Se echa en falta, y esto es un problema íntimamente relacionado con la crisis y con la necesidad de que las cuentas se equilibren gracias a los ingresos de taquilla, una programación de más riesgo y, sobre todo, más variedad. La creación contemporánea ha dejado de tener huecos en ciudades como Sevilla, la danza sobrevive a duras penas gracias a unos pocos y muy activistas programadores y artistas , la poesía escénica es apenas una anécdota y el circo, mientras copa programaciones por media Europa, en la capital andaluza se circunscribe a festivales puntuales o ámbitos underground. Hay nuevas realidades, claro, y muchas de ellas relacionados con lo micro, lo doméstico y lo autogestionado, pero pocas novedades, variedad y riesgo desde la cultura que se apoya institucionalmente.

Epílogo

Por cierto, una de las primeras medidas que ha dado a conocer la nueva Consejera de Cultura de la Junta de Andalucía, Rosa Aguilar, ha sido la ampliación del circuito de Teatros Romanos, con nuevos espacios históricos como la Alcazaba de Almería o Medina Azahara en Córdoba, algo que ya anunciamos en ElClubExpress en noviembre del año pasado. Vayan planchando sus túnicas.

 

 



Gestor cultural. Experto en comunicación cultural. Director de ElClubExpress



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